El Ángel de las heladas

Acerca de cómo llegó el gato a mi casa

Autor Lera Litera

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Este es el relato de mi partida desde el hogar en Kursk a los 4 años de edad, hasta mi regreso e ingreso a la universidad en el año 2014, es la historia de cómo el ángel de las heladas me protegió a mí y a Bonifacio el gato.

Diez años en los que viví en Rusia, China, Japón y Bulgaria.

Mamochka y Papochka fueron mis padres biológicos y llamaré Padre y Madre a los que decidieron voluntariamente hacerse cargo de mí, después de la partida de Mamochka y Papochka.

Los cuatro son los seres luminosos que más amo en la vida. Este relato está dedicado a ellos.

Kursk, Rusia

Cheremisinovo, distrito Cheremisinovsky del óblast de Kursk, 2014

A modo de introducción

Nací en febrero del año 2000 y a los 14 años a veces mojaba la cama, era una niña retraída, introvertida, que todo lo observaba, me molestaba el contacto de los desconocidos y me costaba mucho entablar relaciones de confianza. Exteriormente, sabía mantener la compostura de acuerdo a la formalidad de la sociedad rusa, gracias a esto, mi fobia a los desconocidos pasaba inadvertida, me juzgaban como una adolescente muy madura. Leía mucho, no perdía el tiempo en juegos ni televisión, era una pequeña aspiradora poética. Pero jamás revelaba a nadie mis sentimientos, ni mis pensamientos, ni mi historia. Hasta el día en que se publique esto, sólo la conocerían 9 personas y un gato.

Madre y Padre algo sabían de mi infancia, pero nunca me juzgaron ni me castigaron por motivo alguno, tampoco yo daba motivos para el reproche, excepto mis ocasionales travesías a través de los ríos nocturnos. Madre se levantaba temprano para llevarme al baño o cuando ya era demasiado tarde, me ayudaba a arreglar el desastre. En esas ocasiones Padre preparaba chocolate para todos.

Durante una fría tarde en el invierno de Kursk, mientras ayudaba a Madre con la cena, afuera el hielo congelaba hasta las miradas, yo tenía 14 años recién cumplidos y ese día, en la mañana, casi como un regalo de natalicio, había recibido mi aceptación para el ingreso anticipado a la Universidad Estatal de Moscú , aún no terminaba mi noveno grado y la más prestigiosa universidad de Rusia me invitaba a un seminario, la XXI conferencia científica internacional de estudiantes, estudiantes de posgrado y jóvenes científicos “Lomonosov‐2014” en la sección Filología, era mi regalo para toda la vida y competiría sólo con otro obsequio que el ángel del hielo me traería algunas horas más tarde.

La Universidad Estatal de Moscú, cuyo nombre completo es Universidad Estatal M.V. Lomonósov de Moscú, es la mayor y más antigua universidad de la actual Federación de Rusia, fundada en 1755. En 1940 la universidad fue renombrada con el nombre de su fundador Mijaíl Lomonósov. Desde 1953 ocupa uno de los rascacielos más emblemáticos de Moscú situado en la Colina de los Gorriones.

El motivo de la invitación académica se originó porque a mis profesores de la escuela les llamó la atención la rapidez con que pude recuperar un año perdido de clases y no tan sólo ponerme al día, sino que también haber redactado en 2013 un análisis acerca de las diferentes ediciones del poema “Demonio”, sobre el tema “El término edición y versiones del texto del poema Demonio de Mijaíl Yúrievich Lérmontov”. Mi profesora me dijo que ni en la universidad había encontrado un trabajo tan minucioso, tan detallista y me pidió permiso para enviarlo a concursar a nivel internacional para el premio de ciencias estudiantil del siguiente año, así fue como recibí la invitación para abrir mis alas y pude ver el futuro tal como mi mamochka lo quería para nosotras diez años antes, con un cielo seguro sobre nuestras cabezas.

En esa tarde del 12 de febrero de 2014, mientras cenábamos en la casa de mis antepasados en el campo de Cheremisinovo, Padre leyó en voz alta la carta de la universidad, en la que reconocían mis esfuerzos académicos y un notable dominio del lenguaje. Me ofrecían una beca completa para completar mis estudios secundarios en las aulas de la Universidad, al mismo tiempo podría tomar algunos seminarios para alcanzar el grado de licenciado en Lingüística. Ellos no se imaginaban que algún día escribiría mi historia en otro idioma, sólo por el puro capricho de querer hacerlo. Sin saber cómo, ni porqué y sin advertirles siquiera, les conté acerca de mi primer viaje al lejano oriente, tal como yo lo recordaba, fue como abrir un libro, cada región en la que viví sería un capítulo de lo que algún día sería el humilde relato de la historia de mi vida. Esa misma noche, después de la cena, llegaría Bonifacio, salvado por el ángel de las heladas, con él nunca más tuve accidentes en mi cama.

Ambos escucharon atentamente durante casi una hora mi relato, que salió como una cascada de espanto, lágrimas y angustia acumulada, porque nunca les había mencionado las circunstancias en las que llegamos a conocernos, yo siempre callaba como mi abuelo, tal como si la mano de mi mamochka aún me aferrara a su lado pidiendo silencio en China. El temor, hasta esa noche, no había terminado de extinguirse del todo.

Afuera, el viento soplaba muy fuerte, pero se escucharon unos maullidos de gato pequeño, tan claramente que pensamos que estaba dentro de la casa y comenzamos a buscarlo.

Nuestra aldea es un asentamiento urbano donde vivimos aproximadamente 4.000 personas. La casa es la misma que habitaron mis abuelos paternos y sus abuelos. Se salvó de la guerra a duras penas y recientemente la hemos refaccionado completamente luego de permanecer cerrada varios años, estoy segura de que a mis abuelos y padres les encantaría vivir aquí nuevamente, de alguna manera, ellos aún me visitan.